miércoles, 31 de octubre de 2007




Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión.
Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.
Cierto día que Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. Buda se dio cuenta de lo sucedido y permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente. Muy sorprendido Devadatta preguntó:
— ¿No estás enfadado, señor?
—No, claro que no.
Sin salir de su asombro, inquirió:
— ¿Por qué?
Y Buda dijo:
—Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando fue arrojada.

...Para el que sabe ver, todo es transitorio; para el que sabe amar, todo es perdonable...


Después de un largo e inflado discurso por Stephen Douglas, Abraham Lincoln le preguntó a la audiencia,

"¿Cuántas piernas tendría un caballo si llamaran a su cola, pierna?"

"Cinco", gritó uno de los espectadores.

"Cuatro", replicó Lincoln, "Llamar a la cola pierna no la hace que sea de verdad."

sábado, 6 de octubre de 2007

Pinguinos en la cama.

...que el amor sin libertad dura lo que un estornudo...