
Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión.
Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.
Cierto día que Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. Buda se dio cuenta de lo sucedido y permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente. Muy sorprendido Devadatta preguntó:
— ¿No estás enfadado, señor?
—No, claro que no.
Sin salir de su asombro, inquirió:
— ¿Por qué?
Y Buda dijo:
—Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando fue arrojada.
...Para el que sabe ver, todo es transitorio; para el que sabe amar, todo es perdonable...
miércoles, 31 de octubre de 2007
Publicado por noe en 4:51
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2 Comments:
anda que... otra vez vuelves a estar emparanollada con el tema de la moral y de todos somos amigos y jupy con la pipa y en cada uno en su mundoque hace mas falta pero pese a todo esto esta muy bien la entrada
es un poco difícil actuar así, pero bueno, todos seríamos maravillosos si tuvieramos la gran capacidad de entender al otro desde su punto de vista, entorno y circunstancia...en realidad es lo que deberíamos hacer. Un beso nenita
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